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jueves, 11 de marzo de 2010

Las secas hojas de un ronin.


Se hace más oscura la noche.
En las paredes una blanca pintura que se confunde con la nada; la misma que termina por confortar sus ojos empapados, ahora se quiebra dentro de sí un reflejo que poco a poco va delante de sus ojos (pasando revelando las alas rotas que viven y abrazan la fría madrugada).
En su diestro puño un lápiz sin filo y en la otra tan solo páginas en blanco que al igual que sus pensamientos bailan y se quedan tomándole tiempo al tiempo. Su mirada perdida busca los paisajes desvanecidos, aquellos que vivieron en los versos de las noches y los días de un desconocido sin sombra.

“Perdóname corazón por mantenerte sujeto una vez más a los prolongados silencios y al dolor de las inevitables espinas de las desconocidas miradas”

Se pronuncia su alma, su propio ser decide mirar sus cristales; ahora sostenidos. Mientras las horas pasan ese rostro sigue buscando una risa que precisa los eólicos abrazos en lo más profundo de una montaña. Donde viven la tristeza y la alegría (ambas hermanas).
“Déjame escapar de las incontenidas sensaciones que se fijan en mis pies, déjame correr a la libertad de los conocidos sentimientos, imaginar que te miro y ríes cerca, real, aquí dentro de estas cortinas visibles; tan solo dos esferas transparentes”.
Sigue escribiendo líneas tras de otras pero no bastan. Solo son pedazos de hojas que se transforman en blancas estatuas. Inmóviles de yeso que se guardan y se pierden. Como caminar si se tiene la espalda agotada por las horas descontroladas y los minutos dormidos. Perdóname corazón por enseñarte las olas moverse de un lado al otro sin saber que la marea cambia su estilo en las horas cercanas a la madrugada. Se toma de entre sus brazos: siente frio en esa habitación que solo lo mantiene preso. Despiértame alma mía; ya no quiero seguir soñando despierto .responde el corazón sin mover palabras.
En la lluvia como en la noche las imágenes se cuelan y caen como gotas en su cara de ojos cerrados. Permíteme tirar estas gotas que se mezclan dentro de mí ser y asfixian mis mejores palabras y cierran mis mejores ojos. Ahora estoy triste le dice su corazón a su alma mientras sus manos cubren su perdido rostro; tan solo una incómoda desconocida sin palabras. Recuérdame las horas sin memorias, palabras que a poco van perdiendo música. Estoy sin abrazos cómodos (solo extraño mis manos sin sueño).continua su corazón relatando en mínimas sensaciones esa onda tristeza que le mantiene en una esquina sin más que con esos agotados dedos.

“déjame llorar contigo entristecido corazón que acompaña mi espíritu. Con un beso le toma del las manos su alma, tocando su despejada cara animando su ser.”

Guardo para ti esta canción mi entristecido corazón. Tómame de la mano y sigamos mirando la mañana como un milagro mas, no detengas tus ojos en las alas que viajan, despierta de tu sueño inquieto corazón.

Déjame llevarte al mar donde las olas besarán tus mejillas y tocaran tu espíritu.
En tu cuerpo nacen esas hojas secas que terminan por regalarte un sueño
! sueño de otoño! ahora duerme corazon distante porque aqui donde se mueven mis cabellos te guardo el profundo mundo donde los camino se encuentran con los caminantes.

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