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jueves, 10 de diciembre de 2009



Odiado momento.
Hoy no ha salido el sol, sigue oscuro la media noche a l filo de las 6 y tanto marca el reloj junto a mi cama. Me llena una onda tristeza y mi rostro se resquebraja a cada segundo mientras detengo el tiempo con solo cerrar mis ojos. No existe aquel recuerdo ni el que le sigue, me contengo estoy en los más vivo de este odiado momento donde se me puedo ver entre la multitud de personas con sus rostros gastados y sus manos sin aire. Y las palabras que antes Vivian se está despidiendo, solo desaparecen en cada espacio donde se ha quedado la luz encendida. No hay salida entre el filo y la crueldad de esa verdad que muda he dejado , no la escucho, me he quedado sordo para soñar y seguir sintiendo el mar donde corren mis libres ideas en busca de una playa alejada de la soledad de arenas sin color. Adiós me despido fueron pocos las ideas y fallidos los intentos en dibujar una océano libre un tarde de verano que solo en los ojos de mi barco suelen ver. Adiós quizás no vuelva a dedicar esto a los altares de mis pesares y la sombra que se pierde cuando las luces se apagan donde la noche se ha vuelto casi prohibida, donde los sentimientos se han quedado pidiendo disculpa en el fondo de una sala dedicada a vestirse en un odiado momento. Entre mi rostro pesado y la decepción al lado me hago adicto a las teclas del computador esperando la palabra que ha muerto en los segundos próximos al beso de despedida.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Historia primera.


A la furia que sigue desde su cuna una lejana gaviota creada en las horas que siguieron al otoño, le mando estas palabras ya libre de fronteras sin custodios ni barreras intocables. Estoy quedándome sin vino en estas letras ¡ya no interesa!

Y esa la copa se llena cuando inicia los sonidos de mi lápiz sigue tomándole ventaja a lo incierto de la perfección que se fija en lo espeso del papel ¡sigo buscándote!

Aprendí a reír ,de las locuras de la vida tal y como se pierde el miedo a las alturas , perdí las legendarias ata duras a la pálida cara que visita las horas próximas a la noche, intercambie mi elemental locura por un poco de pasión hacia los despejados horizontes donde vuelan las cartas escondidas .

¡Aun no llegas!

He llegado sin más que mi mochila y con las emociones necesarias para esta vida no puedo volver atrás ni conocer los claveles que nacerán en las horas próximas al abrir de tus ojos.

Un caminar a ciegas se esconde en el fondo de todo esto y sigo inventándole historias a las dificultadores, livianas fabulas que se quiebran a cada paso.

¡Qué sucedió

Formas definidas solo confundidas con momentos de quietud y a todo esto corre la maldita incertidumbre que no habla solo la siento entre las esquinas y un cuarto de hora.

Abandono esta fabula que por años logre escribir en los corazones de las pocas almas silenciosas.

¡Hasta pronto!

Se despidieron las últimas teclas llenas de franqueza, para no lastimar los latidos que corren hacia el sonido de desconocidos donde mis rodillas se han quedado dobladas.

Soy egoísta amigos míos y lo digo sin esperar nada es tan solo una condenada actitud que corrompe todo lo bueno que hay en mí, amigos míos soy sincero no hay barreras entre este vino que degusto con los ojos bien abiertos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

A mis palabras.



Hay en la tarde un inesperado silencio, solo líneas y amorfas siluetas pasan delante.
Un murmullo entre tantas formas inentendibles en estos engaitados oídos tan solo mis dedos se mueven entre la nada, una absurda nada que desemboca en los altares de mi dios casi aliado.
A mis palabras a esas compañeras que emergen de mi boca y , llegan a tus oídos y mueren en tus ideas les traigo mi inspirado deseo de vivir sin barreras.
Que importa saber las historias que vivieron entre las últimas paradas de mi boca, no importa en lo más absoluto, tranquilas se esconden las frases cortas y al mismo tiempo mueren las largas.
Solo fantasmas esperan las lágrimas de mi bolígrafo y en sus transparentes cuerpos habita la magia de críticos mudos, aunque por ahora las galaxias han dejado de girar esperando los cometas que se quedaron en la oscuridad perpetua de un universo elemental.
Y vivirán estas palabras como vive el amor en el corazón del enamorado que viste de espera combinado con la ternura de sus besos dejados en el océano en que se ha transformado su alma.
Viviré estas palabras como se deben atar los cordones vitales de los interminables atardeceres en la soledad de los valles.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

REFLEJO EN LA LLUVIA


Se cuela por la ventana una que otra gota de agua, empieza el tiempo de nubes grises ese contaste goteó del cielo que baja y moja rostros con o sin nombres.
El ruido que hace el techo ese golpeteo que aumenta al pasar los segundos deja ideas de salir y buscar risas en cada locura.
Ahora me cuestiono y sigo tan vivo como ayer, me digo mirando el cielo ese que conozco desde hace poco; no hay más palabras que las que traen estos grises colores.
Hace tiempo que no describo nada he dejado de lado el papel , el mismo que empecé a doblar poco tiempo después de la ultima lluvia, empiezo por estar tranquilo unos momentos mirando como corre el agua ahora con mas fluidez que hace dos segundos.
“Estas allí y sin embargo no puedes Salir” otro pensamiento fuera de la casa, intento mantenerme firme en la idea de no salir por la puerta y ver si en verdad las gotas son tan heladas como lo dice Adam, el mismo del que habla Borges.
Sin ánimo de nada empiezo a subir el volumen del radio, el héroe de leyenda sale de la nada con algo de interferencia, algo mal sintonizada.
Esa calma que nace en los pasos que van junto al pensamiento se vuelven rocas duras, intranquilas llenas de un alcoholizado odio hacia las palabras mal disimuladas.
Se siente un fresco aroma mientras han dejado de caer estas ideas.
Y se termina de formar en lo más interno de esta mascar una dulce expresión: ríe y va buscando unos ojos que se pierden en lo alto de la noche, desvanecidos; presos en sus libres fronteras, empiezo a extrañarlos sin sentido, sin saber que no existen en este paralelo universo donde las mascaras no son más que rostros envejecidos por los años que tocan relojes con o sin arenas.
Dunas se forman al borde de mis sentidos y ya no late esta imperativa actitud que me contaba de hombres-lobos de otros hombres; palabras que viajan en el tiempo y llegan a mis oídos.
¡Perdonado el tiempo! es la frase que rompe el rencor ante las tormentas que se van acumulando dentro de la genosfera.
El olor ahora húmedo un particular aroma se sienta en mis sentidos mas allá de las fronteras donde se mezclan los últimos deseos.
Después de la lluvia entre el miedo y la valentía nace esa actitud bautizada por mis años hija de mis ojos. reflejos entre dos cristales ambos locos por aquella natural canción que se escucha mientras rio y sigo sosteniendo de la mano la calma que se escapa en los tiempos de nubes sin color, ahora se dibuja entre la nada líneas que l terminan cuando veo sus ojos perdidos en los alrededores de un sonido envejecido.
Sigo mirando el reflejo mientras viajan ese par de cristales, lejos a la más remota isla donde golpean olas más que gotas caídas del edén, donde se han quedado ángeles con espadas y arcángeles vigilando.
Se mantiene un firme recuerdo, he dejado la lluvia y al héroe de leyenda ahora más claro que hace 5 minutos. Mas que locura es la manera en puedo estar aquí sin temor de lobos de memorias envenenadas y de venas sin sangre; le digo directamente sin esperar ninguna respuesta, sigo respirando la suave brisa que golpea. Mientras mis ojos se cierran buscando a dios el mismo con el que juego a ser libre.
La lluvia y su reflejo siguen estando aquí como vigilantes: dos inseparables centinelas que he visto en las notas de una melodía que sueña con despertar a la mañana olvidando la noche fría y amenazante.
Una vez leí: sigo aquí a pesar de pesares a pesar de todo y ese Neruda que renace en estos 30 segundos sonríe aunque sin conocer la lluvia que sigue cayendo y esa cara empapada no se expresa se mantiene inerte como los duros aceros del poema gastado que deje en notas uno tras otros fueron cambiados por tiempo y un poco de paciencia.
A tu presente que refleja las locuras del silencio que pasa buscándole a esa fe una razón. La Noche y a al sol que nos reflejara sobre el pasado que nos enseña a reprochar la guerra tan particular en donde habitan nuestros quiméricos cuerpos.
Dedican estas palabras los arboles aun con sus hojas.
Y tan solo la idea de pasar estos segundos inventando imágenes son una pérdida de partículas reprochan estos mis dedos mientras tocan el superficial antagonismo que vive en mis heridas.
Imágenes por ahora solo son líneas junto con otras donde corren estas fundidas ideas, trato de no llevar todo esto donde cae el cielo pero es inevitable y sigo reprochándole al autómata que habita en lo cerca de esta historia: “sigues aquí bebiendo de mis manos”
Le hablo sintiendo su latido más vivo que hace 10 minutos.
Completamente agotadas se quedan las miradas que no entienden las frases escritas del ordenador, todo está de un mismo tono ese particular sonido donde las palabras se llenan con la lluvia que no ha dejado de caer desde hace una semana se me acurre que en un día como este pudiera jugar con las hojas de los arboles, presiento el final de estos reflejos; hermana de esta tarde que finge rostros sin arrugas y sentimientos sin nombres.
En que camino se detendrá esta caravana que junto a mi sigue adelante. Desde que Salí del mar, pasando por los campos llenos de pasto en pleno verano hasta aquí donde viajan las manos de los arboles aun jóvenes que tocan el invisible universo en donde el triste piano a dejado sus sonidos envueltos entre sabanas mientras duerme un sueño alejado de las multitudes.
En donde se detendrán?
Y llegara el momento donde se volverán laberintos las últimas palabras que fueron guardadas aquí dentro de estos cristales. Cuando todo se consuma tomare mi café y junto con la misma puntual risa confortare los lazos que me unen a las líneas de mis versos , distintos a estas palabras que hoy digo con el único objeto de explicar el ocasional reflejo que se forma en la translucida ventana dentro de mi melancólica mascara .
Y volveré tal y como antes a visitar el mar que no me canso nunca de ver, regresare al edén donde me separe de los naturales abrazos de mi madre.